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sábado, 4 de abril de 2009

Bote de Cangrejos Mexicanos

Mis residentes de Ginecoobstetricia del Hospital Regional de Veracruz, tenían mucho entusiasmo en un a Rotación de Ultrasonido Nivel III, en un prestigioso Hospital del Norte de Nuestro País, el Médico Ultrasonografiasta dónde irían a rotar estaba de acuerdo en esa rotación, desafortunadamente, el director académico de ginecoobstetricia, no estaba de acuerdo, y puso obstáculos, para que no fueren nustros residentes a ese Prestigiado Hospital, porque no veía el objetivo de dicha rotación, yo personalmente le hablé por teléfono, y me trató déspota y hasta groseramente, diciéndome al terminar la llamada, que como había hablado ahí , porque estaba ocupado con una paciente (no me hubiera contestado la llamada), que lástima, que haya personas así en puestos de esa importancia, no tanto para ellos, sino para los jóvenes que se encuentran en formación.
Yo tuve la oportunidad de formarme con mi querido Maestro Dr. Don Alfonso Alvarez Bravo, todo un Maestro de la Ginecología y Obstetricia de Latinoamérica y de México, no creo que lo conozca el doctor, director académico de ginecoobstetricia del prestigiado Hospital del Norte de México, pues bien, mi maestro decía, que para ser un buen MAESTRO una de sus objetivos principales era FACILITAR al Médico Residente en Formación, la enseñanza, y que si por algún motivo, esa enseñanza no se podía dar en su Hospital, era su Obligación FACILITAR , que el residente acudiera dónde sí podría tomar esa enseñanza, para que el egresar de le Especialidad, estuviera muy bien preparado, desafortunadamente, nos encontramos en México, y algunas personas, les gusta sentirse superiores, y dan de jalones para que los otros no salgan del bote, que lástima, que lástima de tener ese tipo de personas, en dónde están.
Tal vez piensa que los Residentes de Ginecoobstetricia del Hospital Regional de Veracruz no merecen esa rotación en su Hospital, que visión tan corta, para todo un especialista y subespecialista, por eso estamos como estamos, no dejamos de ser subdesarrollados, hasta en personas que estan "muy" preparadas.
Ya encontraremos, dónde rotar a Ultrasonido Nivel III, en otro Hospital, como de dónde salí, mi Hospital Español de México, dónde siempre nos han abierto las puertas para la enseñanza de nustros Residentes y hemos encontrado Médicos Fuera de Serie y que me enorgullesco de haber conocido y me siento muy honrado de haber sido su alumno y compañero.

Células Inmortales He-La

Cuando se extraen células del cuerpo humano éstas comienzan a morir lenta e inexorablemente, normalmente antes de que lleguen a completar cincuenta divisiones. Las células no pueden sobrevivir sin el soporte vital que proporciona el cuerpo y tampoco pueden prolongarse artificialmente porque envejecen —y por tanto de un modo u otro mueren.
Esto es así siempre, excepto para las Células He-La, que siguen haciendo cosas de células (alimentarse, generar desechos, reproducirse) de forma indefinida aún estando dentro de un tubo de ensayo siempre y cuando se reúnan unas condiciones ambientales adecuadas. Se consideran imortales no sólo porque siguen viviendo fuera del cuerpo humano, sino también porque no envejecen. Se utilizan ampliamente en investigación y ciencia y probablemente hayas oído hablar de ellas.
Tan sorprendente como las células HeLa es el origen de éstas: proceden de una mujer que murió de cáncer hace 56 años. Todas las células HeLa que se cultivan y utilizan actualmente en laboratorios de todo el mundo descienden directamente de una muestra de tejido extraída del tumor de Henrietta Lacks, una mujer afroamericana que murió de cáncer de cuello de útero el 4 de octubre de 1951.
Las dos vidas de Henrietta — Ese mismo día, el investigador George Gey anunciaba que por primera vez en la historia, se había conseguido mantener en cultivo continuo un tejido tumoral humano, la primera línea celular inmortal. Blandiendo un vial de sus células ante la cámara, Gey pronunció el nombre con el que había bautizado a su diminuta bestia: células HeLa. Veinte años después, los nombres HeLa y Henrietta Lacks volvieron a unirse. Fue en un artículo aparecido en 1971, donde se revelaba el origen de las células junto a una fotografía de su fuente humana. Desde entonces, los científicos que cultivaban el legado biológico de Henrietta pudieron poner cara a sus células.
Se calcula que actualmente la masa total de células HeLa cultivadas en laboratorios es superior al número total de células que había en el cuerpo de Henrietta.
La aplicación en ciencia de las células HeLa es amplia. Gracias a los cultivos de las células de Henrietta se encontró la vacuna de la poliomielitis, de modo que miles de niños de todo el mundo de algún modo le deben su salud y su vida a Henrietta, la “niña negra del viejo sur confederado”.
Actualmente también se utilizan en la lucha por “encontrar cura a la leucemia y el cáncer, estudiar el comportamiento de las células y el crecimiento de los virus, sintetizar proteínas, realizar estudios genéticos y estudiar los efectos de las drogas, la radiación y la permanencia en el espacio.

lunes, 30 de marzo de 2009

Amenaza de Parto Pretérmino

La mayoría de las pacientes que acúden alos servicios de Urgencias Tocoquirúrgica, con dolor tipo cólico o molestias en bajo vientre y embarazos pequeños, de pretérminop, no ameritan hospitalización y pueden estar muy bien en casa tan solo con medidas sencillas.
Hay otro pequeño grupo de pacientes, las cuales si ameritarán tratamiento médico, de maduración pulmonar y hospitalización.
Este tipo de pacientes son las que tienen factores de riesgo, como son antecedentes de amenaza de aborto o parto pretérmino, antecedentes de infecciones vaginales o urinarias, actividad uterina con cambios en el cérvix, acortamiento de éste, por lo que tenemos que realizar un ultrasonido transvaginal y medir la longitud del cuello, y si es de 1.5 cm o menos, en embarazos únicos y 2.5 cm en embarazos múltiples, éstas pacientes, si tienen altra probabilidad de presentar parto pretérmino, igual que a las que, se les realiza una prueba de Fibronectina fetal, que es una proteína que se encuentra entre la decidua y la membrana y cuando estas se despegan se empieza a producir y salir a vagina y es un predictor de parto pretérmino.
Si las pacientes presentan estas características se deben de internar, y dar tratamiento adecuado, sin olvidar aplicar corticoides para maduración pulmonar del bebé, que ya está probado su beneficio.
Nosotros debemos de hacer un adecuado diagnóstico y así evitaremos gastos inecesarios tanto para la paciente como para el hospital, y debemos de revisar muy bien a las pacientes primigestas sin mayores factores de riesgo, porque estas pacientes pueden presentar amenaza de parto pretérmino.

domingo, 8 de febrero de 2009

Sir William Osler

Nació en la población de Bond Head, provincia de Ontario, Canadá, en 1849, en el seno de una de las más prominentes familias canadienses del siglo XIX. Hizo sus estudios primarios en el Trinity College de Toronto, para luego ingresar a la Escuela de Medicina de Mc Gill en Montreal, en donde obtuvo su título de médico. Allí se encuentra como recuerdo suyo la Librería Osleriana, que contiene gran parte de su biblioteca (8.000 volúmenes) que conservan con esmero y orgullo. En la misma ciudad trabajó por algunos años en el Hospital General, para luego trasladarse en 1884 a la Universidad de Pensilvania, la más antigua de los Estados Unidos, donde se desempeñaba como docente, cuando fue llamado a Hopkins para que se hiciera cargo de la Cátedra de Medicina y la Jefatura del Servicio, en donde impuso la modalidad de “la enseñanza al lado de la cama del paciente”, haciéndose acreedor del cariño y admiración de cuantos con él estudiaron y aprendieron.

Osler defendía la práctica de la autopsia, pues consideraba que el examen post-mortem es de la mayor importancia para reconocer los aciertos o las equivocaciones en el diagnóstico. Se dice que personalmente practicó cerca de mil autopsias. No se conocían por la época los estudios aleatorizados prospectivos, ni los controlados, ni los de análisis de casos, ni los metaanálisis, y así sus enseñanzas se basaban en la cuidadosa observación clínica y la gran experiencia y conocimiento de las enfermedades. Como filósofo, que también lo era, decía: “No deseo más epitafio que la mera inscripción en mi tumba, que enseñé a mis alumnos medicina en las salas del hospital”.Definitivamente Osler había estudiado medicina influenciado por la Escuela de Edimburgo y Glasgow.

En efecto, la Facultad de Medicina de Mc Gill, su alma mater, fue fundada en 1821 primordialmente por escocéses marcados con el sello indeleble de los grandes médicos fisiólogos, anatomistas y cirujanos, John y William Hunter. Pero también Osler conocía ampliamente la medicina inglesa que se practicaba y enseñaba en los hospitales Guy, St. Bartholomew, St. Thomas y el Hospital General de Londres, que había visitado en 1874. Con los principios de la medicina de Edimburgo y Londres siempre se desempeñó en forma admirable tanto en el ejercicio profesional como en la enseñanza. Tampoco desconocía las virtudes de la medicina alemana y la francesa, pues estaba familiarizado con las obras de los alemanes Skoda y Rokitansky y con las del famoso francés René Laënnec, el mago de la auscultación e inventor del estetoscopio (1819), que inicialmente no era otra cosa que un cilindro de papel que conducía los ruidos del corazón desde la pared torácica del paciente a su oído.

Ante la Academia de Medicina de Nueva York alguna vez decía: “En el método de enseñanza que puede llamarse natural, el estudiante comienza con el enfermo, continúa con el enfermo y termina sus estudios con el enfermo, utilizando conferencias como herramientas y como medios que conducen a su fin. Enséñeles el modo de observar, suminístreles suficientes hechos qué observar, y así las lecciones saldrán de los hechos mismos”. También afirmaba “La buena práctica clínica siempre es una mezcla del arte de la incertidumbre con la ciencia de la probabilidad”. Es muy seguro que si Osler estuviese vivo hoy, principios del siglo XXI, estaría de acuerdo con D.L. Sackett, uno de los pontífices de la medicina basada en la evidencia, quien en 1996 anotaba que esta nueva estrategia es la integración del saber y la experiencia médica, con lo mejor de la evidencia disponible en la literatura científica, y que tal evidencia jamás reemplazará a la habilidad y la experiencia clínicas.

Su contribución a la literatura médica fue verdaderamente extraordinaria. El libro “Principios y práctica de la medicina”, cuya primera edición aparecida en 1892 alcanzó una acogida impresionante. Veintiseis mil ejemplares llegaron a manos de médicos en muchos lugares del mundo. Este texto verdaderamente magistral se concentra básicamente en la clínica y apenas menciona algunos aspectos del empleo de algunos medicamentos, que por la época no eran suficientemente conocidos. Tampoco en éste incursiona en los auxiliares de diagnóstico que muy poco se empleaban y que más tarde se fueron desarrollando. En mil páginas cuidadosamente redactadas y documentadas, cubre los tópicos más relevantes de la época como las enfermedades infecciosas y reumáticas, afecciones digestivas, respiratorias, patología de los conductos glandulares, enfermedades del riñón, sistema nervioso y músculos. Intoxicaciones, obesidad y otros. Fue de los primeros en señalar que el manejo de la apendicitis debe ser eminentemente quirúrgico.

Otra de las obras más impactantes de su autoría es a no dudarlo “Aequanimitas”, cuya primera edición fue lanzada en 1904. Es una hermosa recopilación de conferencias dictadas y discursos pronunciados en diferentes e importantes escenarios como el Club Histórico de Johns Hopkins, Universidad de Pensilvania, Escuela Militar de Washington, Escuela de Medicina de Mc

Gill, Asociación Médica Británica de Montreal, Asociación Médica de New Haven, Biblioteca Médica de Boston y otros. Los temas son variados y las descripciones y comentarios apasionantes. “El médico y la enfermera”. “El maestro y el estudiante”. “El cirujano militar”. “La medicina en la magna Inglaterra”. “Los libros y los hombres”. “La medicina del siglo XIX” y muchos otros. Este magnífico y clásico libro debe ocupar un lugar destacado en la biblioteca de todo médico, cualquiera sea su especialidad o tipo de trabajo.

Sir William Osler, luego de largos años de permanencia en Hopkins, en donde alcanzó la categoría de Profesor Honorario, se trasladó en 1905 a la Universidad de Oxford para ocupar con brillantez durante 14 años el cargo de Profesor Real de Medicina y estando allí vivió la tragedia de la muerte de su hijo durante la I Guerra Mundial en los campos de batalla de Yprès, Bélgica, que supo sobrellevar con dignidad y resignación. Su vida se extinguió víctima de neumonía, el 29 de diciembre de 1919, una década antes de que el primer antibiótico fuera descubierto por Fleming en su Laboratorio del Hospital St. Mary’s de Londres.

La grandeza de un personaje se traduce de varias maneras: en actos, pensamientos y palabras. En todas ellas Osler dejó un recuerdo imborrable.
Debido a su esfuerzo, el legado del altruista Johns Hopkins se convirtió, en buena parte gracias a él, en un vivero de clínicos, investigadores e innovadores, al pasar de un simple hospital a un centro de estudio y cultura de la más alta calidad. Así la medicina de los Estados Unidos llegó a su mayoría de edad (La pintura muestra a Welch, Halsted, Osler y Kelly).

El sucesor de Osler en Hopkins fue cuidadosamente seleccionado. Luego de un detenido análisis de los candidatos, el nombramiento recayó en Lewellys F. Barker, quien había ingresado al Hospital años atrás como profesor de anatomía, y se destacaba como un profundo conocedor de las ciencias básicas. Es de advertir que el candidato de Osler era William S. Thayer, formado por él y que se desempeñaba como Profesor Asociado de Medicina. Pero el Consejo Directivo, con el argumento de que era necesaria la presencia de un profesor que hiciera énfasis en las ciencias básicas en la enseñanza de la medicina, ratificó sus preferencias por Barker. Harvey Cushing, varios años después de su fallecimiento, escribió una magnífica biografía del gran profesor de medicina, tal vez la mejor documentada de las varias escritas y publicadas.

martes, 6 de enero de 2009

Felicidades a las Enfermeras

Muchas Felicidades a todas las enfermeras y enfermeros de los diferentes hospitales del puerto de Veracruz, de México y del Mundo, en este su día, y reconocer dóia a día su ardua labor en favor de los enfermpos, de verdad es muy difícil su labor, y ellas y ellos la realizan de una manera excelente, lo digo con conocimiento de causa, son muy trabajadoras, claro hay excepciones, pero no por esas malas enfermeras, vamos a despreciar la labor y el trabajo de las mayoría de las y los enfermeros, de verdad mis felicitaciones, son un ejemplo para nosotros los Médico.

“La enfermería es un arte y si se pretende que sea un arte requiere una devoción tan exclusiva, una preparación tan dura, como el trabajo de un pintor o de un escultor, pero ¿cómo puede compararse la tela muerta o el frío mármol con el tener que trabajar con el cuerpo vivo, el templo del espíritu de Dios?Es una de las Bellas Artes; casi diría, la más bella de las Bellas Artes”.
Florence Nightingale

viernes, 2 de enero de 2009

Parto Vertical

El parto vertical se asocia a una reducción en la duración de la fase II del parto, reducción en el número de episiotomías, disminución del dolor. El parto vertical también reduce el trauma obstétrico y las alteraciones en la frecuencia cardiaca fetal.
El médico ecuatoriano Oswaldo Cárdenas ha inventado un módulo para atender el parto vertical, recuperando la historia humana y la cultura andina que practica ese tipo de alumbramientos con más efectividad y menos dolor para las madres.
Traer una vida es un hecho sublime pero doloroso, y desde hace algo más de dos siglos lo es un poco más con la invención del fórceps, aparato que dejó atrás la naturalidad del alumbramiento y sólo mejoró la comodidad de los médicos. Así lo asegura Cárdenas al recordar que "hace 40 años" el médico francés Moriceu inventó el fórceps, que "quizá constituya uno de los más dramáticos ejemplos de agresión" hacia las madres e hijos.
"La física moderna y los conocimientos fisiológicos actuales han demostrado que la posición vertical materna (parto natural), al permitir la acción de la fuerza de la gravedad sobre el feto dentro del útero, condiciona y permite un rápido y no traumático nacimiento", afirma.
El proyecto del médico ecuatoriano tuvo su origen en la experiencia de las parteras indígenas que en las zonas andinas atienden el parto vertical (parto natural), con resultados más eficaces, menos sangrado, menos posibilidad de desgarros y mucho menos dolor. Cárdenas observó que con ese método las madres adoptaban la posición más cómoda posible (en si mismo un alivio), haciendo más fácil el alumbramiento y el trabajo de la partera que sólo recibía al recién nacido.
Ideó un proyecto sobre el asunto y construyó los módulos que unidos facilitaban el alumbramiento. Se trata de unos dispositivos para que las madres alumbren de forma vertical o de cuclillas (parto natural), mientras el médico, colocado atrás, podrá regular una especie de taburete para atender de mejor forma el alumbramiento.
El recién nacido, con la ayuda del médico, saldrá del vientre de su madre a una superficie acolchada, sin recibir tracciones ni rotaciones de cabeza, a diferencia de la experiencia con el fórceps.
El estudio determinó que en el momento del empuje final, la madre flexiona sus rodillas, lo que facilita el nacimiento en la superficie acolchada del módulo.
La creación del primer prototipo tuvo bastante éxito y las madres que lo utilizaron en el marco del proyecto (entre ellas tres holandesas), recomendaron su uso, aunque hicieron sugerencias.
Cárdenas y sus colaboradores desarrollaron otro prototipo para parto vertical (parto natural), cuya patente está en trámite, que mejora las condiciones y facilidades del primero y supera con mucho al método, horizontal.
"La atención del parto vertical (parto natural) genera ventajas importantes disminuyendo significativamente la hemorragia y el tiempo de duración del alumbramiento", afirma Cárdenas.
Su invento tiene el auspicio del Ministerio d Salud de su país y de la Fundación para la Ciencia y Tecnología (Fundacyt), además de la financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Cárdenas quiere difundir en todo el país el método del parto vertical, para que se atienda de esa forma en los hospitales públicos.
El prototipo y el método para el parto vertical pueden ser observados en Fundacyt y la Facultad de Ciencias Médica de la Universidad de la ciudad de Cuenca, donde se desarrolló el proyecto.
El médico quiere difundir su experiencia en foros internacionales, aunque también desea explicar varios de sus estudios sobre las ventajas de otros métodos de alumbramiento como el parto con acupuntura y el alumbramiento en agua, entre otros.
Cárdenas cree que el método del parto vertical (parto natural) será fácilmente aceptado en los países andinos, donde la; comunidades indígenas mantienen en su cultura esa modalidad de alumbramiento, así como el otras regiones del planeta donde se practica.
En países donde no se conoce el parto vertical (parto natural) Cárdenas cree que su aceptación será un poco más difícil, aunque su módulo se adapta a las condiciones de las mesas que se usan en el método de parto horizontal.

Postura del parto

Parece mentira que a pesar de todos los estudios realizados, todavía en la mayoría de los hospitales la postura de parto sea la tumbada boca arriba. La mujer debería poder elegir la postura de parto más práctica, cuando llega el momento de parir.
No hay una postura de parto idónea: depende de cada mujer y de cada momento. El instinto indica en todo momento cual es la mejor postura mediante un lenguaje infalible: la más cómoda es también la más fisiológica. Puede ser en el taburete obstétrico, en cuclillas, a cuatro patas, de pié, de rodillas, en la bañera, sentada en la cama, de lado... la única desaconsejable es la litotomía (tumbada, los pies en los estribos).
Concebida para comodidad del médico y para asegurar la posición de subordinación de la mujer, la posición tumbada durante la dilatación y el potro obstétrico en el expulsivo son reliquias del pasado, injustificables hoy en día a la luz de la evidencia científica.
En posición horizontal el coxis se dirige a lo algo, y el canal vaginal se estrecha. Por el contrario, en una postura vertical, y sobre todo en cuclillas, el coxis bascula hacia atrás, y los músculos que rodean la vagina se abren, lo que ensancha y acorta el canal vaginal. Si en dicha posición vertical, además, la mujer flexiona el tórax, como para querer observar la abertura vaginal, el coxis se abre aún más hacia atrás, ampliando la vagina en el sentido antero-posterior.
En el parto tumbada boca arriba, la vagina es una cuesta cuyo extremo se orienta hacia arriba, mientras que en la posición vertical, ya sea en cuclillas o en otra postura, la vagina se orienta directamente hacia el suelo. La mujer que da a luz tumbada debe empujar el bebé hacia arriba, por un canal más largo y estrecho, mientras que la que da a luz en vertical es ayudada por la fuerza de la gravedad, que no sólo atrae al bebé, sino a los órganos abdominales móviles, que se añaden al peso del bebé, facilitando la expulsión. Como pregunta el doctor Paciornik, ¿qué es más fácil, empujar un coche cuesta arriba o cuesta abajo?
En la mujer embarazada, el peso del útero aumenta la presión sobre la arteria aorta, la vena cava inferior y los vasos retro-perineales. La posición tumbada de espaldas incrementa la presión en la vena cava inferior, disminuyendo su calibre y aumentando el volumen de sangre en el tercio inferior del tronco y los miembros inferiores, lo que disminuye la sangre en circulación en el resto del cuerpo y concretamente en el útero. Al disminuir el oxígeno en el útero, el ritmo de las contracciones se altera. Entre otros efectos, lo más normal es que la mujer padezca de disnea, malestar, mareos por hipotensión y edema de piernas, y que el feto altere su ritmo cardiaco, emitiendo mensajes de sufrimiento fetal, que el monitor registrará puntualmente. Un simple cambio de postura, como, por ejemplo, tumbarse de lado, es con frecuencia suficiente para mejorar la circulación sanguínea.
En posición vertical, en cambio, este problema no se produce. Por el contrario, la mujer que dispone de libertad de movimientos suele adoptar la posición que menos entorpece la circulación del gran vaso que lleva la sangre de la placenta al feto.En posición vertical, la presión que ejerce el peso del bebé sobre los músculos del suelo pélvico ayuda a su relajación y dilatación. Esa presión genera un impulso nervioso que actúa sobre la hipófisis y estimula la liberación de oxitocina, hormona estimulante de la musculatura uterina, lo que contribuye a un progreso más rápido del parto. Se ha podido calcular que el tiempo de dilatación de 4 a 10 cm. en el caso del parto en posición horizontal es un 50 por 100 más largo que cuando la posición es vertical.
La posición tumbada, con los pies fijos en los estribos, deja fuera de juego las piernas, que son las masas musculares más poderosas del cuerpo, lo que reduce la capacidad de maniobra de la parturienta, y a reducida a causa de la postura. Además los músculos abdominales pueden ejercer una fuerza mayor cuando los pies están sobre el suelo.
En posición vertical las articulaciones de la cadera, reblandecidas por el efecto de las hormonas del embarazo, se abren para dejar paso al bebé. En posición horizontal, la pelvis queda inmovilizada y el reblandecimiento de las articulaciones no sirve para facilitar el parto.
La libertad de movimientos y de posición de la mujer es importante, ya que es el instinto -el cerebro primitivo- el que le guía para adoptar la posición más fisiológica. Esta sabiduría interna de la mujer de parto se observa, por ejemplo, en la frecuente necesidad, en una fase del parto, de realizar movimientos rotatorios. Estos movimientos facilitan los rotaciones que el feto debe realizar para colocarse y avanzar en el canal del parto, similares a los necesarios para sacar un anillo de un dedo, o descorchar una botella. En posición tumbada, el feto no dispone de esta ayuda de su madre.
En cualquiera de los casos, es más fácil para el bebé rotar sobre una fracción de su cabeza, en posición vertical, que rotar en posición horizontal. Esta última posición, además de incrementar notablemente la superficie de fricción, impide al bebé aprovechar la fuerza de gravedad y la labor facilitadota de los movimientos de su madre. Algunos estudios han demostrado que el parto se acorta y causa menos alteraciones del ritmo cardíaco fetal y menos moldeamientos del cráneo del feto cuando la mujer es libre para moverse y caminar durante las fases de dilatación y expulsión.
La expulsión de la placenta es también mucho más fácil en posición vertical que tumbada. La fase de expulsión de la placenta y sus dos accidentes principales, la hemorragia y la infección, han sido desde siempre las principales causas de mortalidad de las parturientas. Su expulsión se facilita por la posición vertical, por el bienestar térmico y por el estímulo que ejerce el recién nacido succionando el pezón, que acelera las reacciones hormonales de terminación del parto.
Por este motivo, la organización mundial de la salud recomienda explícitamente libertad total de movimientos y elección de postura, tanto durante la dilatación como en el expulsivo, lo que ha animado a muchos países a ir adecuado sus protocolos hospitalarios para garantizar este derecho de las mujeres.